Osvaldo Montes

Compositor Invitado

Osvaldo  Montes

Osvaldo Montes nace en Buenos Aires en 1952, ciudad en la que realiza su aprendizaje musical. Nada más terminar sus estudios, a mitad de los setenta se establece en París como integrante del conocido grupo Los Calchakis, con quienes realizará diversas giras acompañando a la conocida cantante Mercedes Sousa. En esos momentos descubre su inclinación por la música cinematográfica, y tras adquirir experiencia por los escenarios europeos, Montes emigra a Canadá, donde comenzará a trabajar de un modo asiduo para las pantallas de cine y televisión. Ello le lleva a colaborar con directores como el veterano Gilles Carle, con quien debuta cinematográficamente en 1986 con el thriller La guêpe (recientemente editado por la discográfica Rosetta), y también con André Melançon, además de la suiza-canadiense Léa Pool, afincada por aquel entonces en Montreal y con quien trabajará en Á corps perdu, film por el que resultará nominado en 1988 a la mejor partitura del año en los premios “Genie”, que otorga la Academia Canadiense de Cine y Televisión.

A raíz de su participación en El lado oscuro del corazón, la exitosa película de Eliseo Subiela basada en los poéticos textos de Mario Benedetti, realizada en régimen de coproducción entre Argentina y Canadá, el compositor comenzará a colaborar de un modo asiduo con los directores de su país, como Marcelo Piñeyro (Tango feroz, 1993, cuya banda sonora buceaba en los orígenes del rock argentino; Cenizas del paraíso, 1997, y Plata quemada, 2000); Héctor Olivera (Ay, Juanito, 2004); Enrique Gabriel (Suspiros del corazón, 2006, y Vidas pequeñas, 2010); y María Teresa Constantini (Yo soy así, Tita de Buenos Aires, 2017), además del propio Subiela (Pequeños milagros, 1997; Las aventuras de Dios, 2000; y El lado oscuro del corazón 2, 2001).

También trabajará con directores de todo el continente sudamericano, como el chileno Silvio Caiozzi (Cachimba, 2004); el colombiano Jorge Alí Triana (Bolívar soy yo, 2002); los venezolanos Jaime Osorio Gómez (Sin amparo, 2004); y Joseph Novoa (Solo, 2014); el mexicano Marcelo González (Estar o no estar, 2015); o, finalmente, la también venezolana Elia K. Schneider (Desautorizado, 2010 yTamara, 2016).

Todo un periplo cinematográfico que ha colmado sobradamente aquellas iniciales pretensiones vocacionales de Montes, el compositor cinematográfico argentino más reconocido y premiado de aquella cinematografía, con siete nominaciones a los “Cóndor de Plata”, que otorgan la Asociación de Críticos Cinematográficos de Argentina, de los cuales ganaría en tres ocasiones de forma consecutiva, por Tango feroz (1993); Amigomío (1994) y Una sombra ya pronto serás (1995). También obtuvo el “Kikito de Oro” por El lado oscuro del corazón, en el festival brasileño de Gramado. Y, asimismo, fue premiado en el Festival de Cine de La Habana por Cenizas del paraíso. Ya en Europa, obtuvo el Premio del Jurado del Festival de Cine Latinoamericano de Trieste por Suspiros del corazón, en 2006, y recientemente, en 2016, ha sido reconocido en los “MIFF Awards” (Milano International Film Festival), por su trabajo en la citada Tamara.

También ha trabajado para la televisión, como dejó patente en la series documentales Légendes indiennes du Canada, que ganó el Premio audiovisual de Europa y de la Academia del Disco Francés en una fecha tan temprana como 1982, así como en Le défi mundial, que estuvo nominada al “Prix Gemeaux” de la Academia Canadiense de Cine y Televisión en 1987. Desde entonces, y entre muchos otros, ha obtenido dos veces el premio “Martin Fierro”, otorgado por APTRA, por sus series para la televisión argentina Nueve lunas, en 1995, y De Poetas y Locos, en 1997. Su último trabajo ha sido en 2018 para la serie de televisión La víctima número 8, coproducida por varias televisiones autonómicas españolas, además de las productoras Mediapro, Globomedia y K2000.

Asimismo, cabe destacar el espectáculo musical CINEMATANGO, que el compositor llevó de gira presentándolo con éxito en el MOMA de New York, así como en el “Festival du Monde” de Montreal, e incluso recientemente en el Festival cultural de la ciuda de Hue, en Vietnam.

Su último trabajo para cine, Yo soy así, Tita de Buenos Aires (2017), película dirigida por Teresa Costantini que se presentó en el Festival de Cine Iberoamericano de Miami, estuvo dedicada a la legendaria figura de la actriz y cantante, Tita Merello. Esta aproximación biográfica interpretada por Mercedes Funes, que cantó las canciones con una fidelidad asombrosa, rinde homenaje a una de las personalidades más populares de la canción y el cine argentinos, Laura Ana Merello. El compositor abordó el trabajo desde tres frentes complementarios: las canciones de la Merello, interpretadas por la actriz Mercedes Funes, con una versión de “Se dice de mí”, la más emblemática y referencial de la artista argentina, que el compositor reinventa en clave electrónica; los temas diegéticos que contextualizan la época; y, por último, el score incidental, que cuenta con la participación en la grabación como ingenieros de parte de experimentados profesionales como José Vinader y Olga Santos (en Madrid), quienes certifican la calidad para que una obra tan poliédrica y sentida tenga, como guinda, su correspondiente reflejo discográfico (también en el sello Rosetta).

Mención aparte merece la emblemática El lado oscuro del corazón, de la que hace poco se ha celebrado su 25º aniversario con una nueva edición discográfica (también en Rosetta), punta de lanza internacional de muchos otros importantes films argentinos que habrían de llegar en años venideros. El compositor presentó una propuesta renovadora y original, melancólica como un blues, toda vez que la película proponía unas imágenes repletas de poesía, tanto en la letra como en la música. Un broche de oro más para la abrumadora carrera del Maestro Osvaldo Montes, toda vez que hace patente su condición de compositor cinematográfico hasta la médula.